Eran las cuatro de la mañana y aún seguía despierto. Estaba sentado y mirando a la nada, pensando como había ocurrido todo. Su mente solo quería buscar el momento preciso de ese día, ese día en que, en su vida, todo cambió para siempre. Ese momento que hizo que su corazón empezara a recobrar vida… una vida que había perdido a lo largo de los años, quizá por su propia culpa porque sus ojos habían estado ciegos, y no había querido ver todo lo que tenía delante.
Comenzó a
recordar su pasado, un pasado que había sido cruel con su vida y sobre todo con
su corazón, y Paul notó como de sus ojos empezaban a aflorar las lagrimas…
lágrimas de impotencia, lágrimas de dolor, lágrimas de sangre. Nada de eso
tenía que haber pasado, porque él solo deseaba ser feliz, y hacer feliz a los demás.
Pasado… pasado negro, oscuro, lleno de miedos, de momentos para olvidar… de
dolor, un dolor que había convertido su vida en algo vacio… una vida que hace
dos años había dejado de ser importante para él, cuando decidió que no merecía la
pena seguir adelante, y comenzó... un intento de suicidio, dos, tres, cuatro,
cinco… y ninguno había servido de nada, en ninguno “ella” vino a visitarle y se
lo llevó consigo. A veces se preguntaba ¿Por qué?... por que “ella” no había venido,
por que le había dejado seguir viviendo y seguir sufriendo en busca de su
felicidad, una felicidad que siempre le había parecido muy, muy lejana.
Recordó cuando decidió poner distancia de por medio…
distancia física que le alejaba de ese pasado. No era una distancia larga, pero
200 km le parecieron suficientes para salir de ese infierno… esperando
recuperar la felicidad perdida y su vida en Madrid… esperando rehacer su
corazón y que este latiera de nuevo. Recordó como un día antes, solo unas
horas, de ese día en el que su vida cambió para siempre, había intentado una
sexta vez quitarse del medio, dejar de existir… pero como siempre “ella”, no
vino en su busca. Comprendió que aún no había llegado su momento de irse, de
desaparecer… y dejo que la vida intentara sorprenderle.
Y… de pronto… unas horas después de ese ultimo intento,
cuando su vida parecía abocada a la soledad y la pena… su vida cambió. Paul
entró en uno de esos chats donde se encontraban personas buscando a otras
personas, aunque casi todas buscaban lo mismo, algo que Paul no buscaba, algo
que Paul ya estaba cansado de que le ofrecieran, porque su momento para ello ya
había expirado. Paul buscaba algo mejor, buscaba vida para su corazón, buscaba
una persona que le hiciera sentir de nuevo, que le reviviera y que provocara
que su corazón volviera a latir de nuevo y… allí estaba. Pico su nick y la
ventana se abrió en su tablet. No sabía que decir, pero de repente, sus manos,
como si quisieran expresar lo que su corazón no podía, escribió un “hola”, y la
respuesta no se hizo esperar. Sonrió, cerró todas las ventanas de esas personas
que constantemente buscaban lo mismo, como si fuera un mercado de carne, y dejo
una única ventana abierta. No sabia que decir, pero supo que la otra persona seguía
con su ventana abierta. Su corazón empezó a latir con mas fuerza, y aunque el
silencio se hacía eterno, la conversación poco a poco empezó a surgir:
-
¿Que
buscas? –le contestó la persona que escribía en su ventana, y aunque esa frase
nunca le había parecido interesante, en ese momento le gustó, porque por el nick que aparecía en
su ventana, intuyó que la otra persona buscaba lo mismo: dar sentido a su vida,
que su corazón sonriera de nuevo, y amor, amor convertido en felicidad.
-
Amor,
alguien que me haga sentir vivo de nuevo, y que de sentido a mi roto corazón –escribió
Paul.
-
Yo
busco lo mismo –dijo la otra persona que escribía en la ventana.
-
¿Cómo
te llamas? –se atrevió a preguntar Paul, ya sin miedo, porque la respuesta
había empezado a llenar su corazón de
esperanza.
-
Adrián
–contesto la otra persona, y tu?
-
Pablo
–dijo el, después de poner una frase que salió de su interior y que dijo de corazón…
“encantado”. Solo puedo ofrecerte mi belleza interior, y un camino feliz.
-
Eso
quiero, porque el interior es lo más maravilloso que tienen ciertas personas –contestó
Adrián.
La conversación siguió durante largo rato, hasta que ambos decidieron dar un paso mas y escribir sus móviles para seguir hablando por otro medio de mensajes móviles.
Paul paró de pensar y seco sus lágrimas y esbozó una gran
sonrisa… recordando ese momento, un momento en el que la conversación siguió durante
bastante tiempo, y aunque era de noche, a ninguno de los dos les importó.
Siguió recordando que decidió dar un paso más e intento sorprender a la persona
con la que hablaba. Marcó su numero en el teléfono y por fin escucho su voz.
Sus corazones empezaron a latir con fuerza, y ambos estuvieron hablando más de
una hora, sin darse cuenta… que la Felicidad había comenzado… y decidieron dar
un paso mas… un paso que ocurriría al día siguiente, y cuando Paul colgó el móvil…
no pudo dormir en toda la noche… esperando poder reunirse con Adrián, una
persona que había echo que en una hora y media… su corazón empezara a revivir…
una persona de la que solo le separaban unos pocos kilómetros y unas pocas
horas.
El encuentro fue especial, aunque Adrián estaba un poco
cortado… al igual que Paul, que aún no lo había reconocido. Adrián subió al
coche y sus miradas se cruzaron, y poco a poco… ambos esbozaron una sonrisa
enorme, unos segundos antes de que el coche arrancara, y poco a poco… el
nerviosismo se empezó a convertir en tranquilidad, cuando ambos entrelazaron
sus manos.
Seguía recordando lo especial que había sido ese momento, y
los momentos posteriores… momentos en los que sus corazones empezaron a latir a
gran potencia… momentos en los que ambos decidieron ser felices juntos, y
prometieron dar el uno al otro, lo que ambos estaban deseando y aún no habían
encontrado: Amor, complicidad, sonrisas, alegrías, y dejar que sus corazones
construyeran un futuro. Ambos creían en el amor a primera vista, y siguieron
adelante.
Esa tarde era la sexta juntos, una tarde que había sido mala
en el interior de Paul, una tarde ninguno de los dos deseo que fuera así, pero había
sido así, pero que hizo que a las cuatro de la mañana, Paul se diera cuenta
que, Adrián era la persona de su vida, la persona que su corazón había escogido,
y ambos sabían que esta vez no se equivocaban, ambos y sus familias, que habían
descubierto que eran tal para cual, que estaban muy a gusto juntos, y sobre
todo… que ambos habían empezado a construir “su camino hacia la Felicidad”.
Dedicado a una persona exclusiva… una
persona que ha conseguido por fin lo que siempre desee… sentirme amado, que mi
corazón latiera de nuevo y sintiera Felicidad
inmensa, una persona que se ha convertido en el mejor regalo de mi vida y que
siempre lo será, una persona con nombre y apellidos: Adrián Flores Aranda…
aunque yo, sinceramente, prefiero llamarle Mi Amor, Mi Vida, Mi Universo… Mi
Todo. Hoy, mañana y siempre Te Quiero, Te Amo y Te Adoro.
"Si la vida es un juego, seamos ludopatas de ella"

:)
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